Si quieres grita, grita. Si quieres hablar, habla. Si quieres pegar, pega y si quieres llorar, llora. Pero piensa que el odio no es la mejor compañía para la razón, y que dos segundos de placer vengativo, se pueden convertir en años de remordimientos atroces.
Piensa antes de vengarte, porque no es la mejor solución, aunque te lo parezca en ese momento
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