¿Por qué a los humanos nos gustan tanto las historias? Ya sean leídas, oídas, relatadas o contempladas, las historias y los cuentos conviven con nosotros, y forman parte de lo que somos. De nuestra cultura.
Vivimos en un mundo que ha logrado dar vida a esas historias, otorgar poder a los personajes para que podamos verlos vivir sus aventuras, con las que nosotros soñamos en silencio.
Hay dos métodos, en la actualidad: la televisión / cine, o los libros.
Ambos ejercen una atracción irracional hacia nosotros. Somos seres ávidos de conocer nuevos mundos, descubrir posibilidades, de hallar el amor, el odio, la venganza, la muerte, y, aveces, incluso... la redención.
Las historias tienen esa mágica cualidad que te permite desaparecer del mundo y vivir otra vida, de conocer otra gente, de enamorarte mil veces, de llorar de tristeza y de alegría, de mantenernos en vela por las noches, cuando vamos avanzando en la acción, y de pensar "una más y ya..." y no cerrar el libro hasta muy tarde. O no cerrarlo
Porque las historias surgen de la imaginación. Y son como los sueños. Amigos que conocen y comparten nuestras confidencias, y hasta nuestros más oscuros secretos, y que los entienden. Y en algunas ocasiones, los comparten.
Por eso, no digas que lees, o que ves una película. Di que sueñas despierto, entre príncipes y detectives, policías y ladrones, caballeros medievales o Jedi, elfos, enanos, hobbits y trols, varitas mágicas, hipogrifos, horrocruxes, sheks y dragones, brujos, magos y arboles que cantan. Entre cuentos de princesas y feroces dragones... o aveces no tan fieros.
Porque es la magia de las palabras. La que no conlleva un precio. La única que quizás valga la pena.
Solo tienes que soñar despierto.