Y el cuervo se te acerca,
Se aproxima
Aleteando con fuerza
Esas plumas negras
De azabache y cristal
Sus ojos te miran,
Te observan
Se clavan en tu alma
Como sombras
De un demonio ancestral
Tiemblas, te agachas,
Te escondes
Te ocultas de aquello
que todo lo ve, y rezas para jamás
de nuevo aquella mirada atisbar
pero en el fondo sabes,
oh, si, lo sabes
que el cuervo a tu casa volverá,
como noche hambrienta
regresa al ponerse el sol.
Te acurrucas y te tapas,
Te cubres con las mantas,
Y cierras los ojos para soñar,
Y creer así al despertar,
Que todo ha sido solo un sueño.
Y cuando sientes que te hundes,
Que te dejas llevar,
Ves al cuervo en tu ventana,
Que ya vuelve a asomar,
Y a tu alma reclamar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario